domingo, 4 de octubre de 2009

Afrodisíacos y el sexo


Un afrodisíaco es cualquier sustancia que en teoría aumenta el apetito sexual. Su nombre es una referencia a Afrodita, la diosa griega del amor, que surgió de la espuma del mar cuando el dios Cronos mató y castró a su padre, arrojando sus genitales al océano, por lo que se suele denominar a cualquier sustancia que realmente o por fantasía popular estimula o aumenta el deseo sexual.


Algunos afrodisíacos suelen funcionar estimulando algunos sentidos (vista, tacto, olfato y oído) y otros se toman en forma de comida, bebidas, bebidas alcohólicas, "filtros amorosos", drogas, o preparados medicinales.


Existen tres tipos de sustancias: fármacos, hormonas u otras substancias. En general son substancias que producen desinhibición y pérdida de los frenos naturales.


Tienen efecto afrodisiaco o estimulante del deseo sexual: los farmacos que elevan la dopamina en el sistema nervioso central especialmente en el sexo femenino; la testosterona y hormonas derivadas y la hormona estimulante de los melanocitos en ambos sexos (ésta hormona probablemente es la hormona provocadora del estado de celo en los vertebrados).


La yohimbina: alcaloide derivado de una raíz africana es un estimulante de los alfa 2 adreno receptores. El chocolate tiene xantinas de nivel central que se comportan como neurotransmisores excitatorios en especial feniletilamina (FEA).


El vino, buen afrodisíaco


En la medicina tradicional china se usaban remedios a base de hierbas, como la raíz de ginseng para potenciar la longevidad y el vigor sexual. Los árabes destacaban el valor de los perfumes, las fragancias y cosméticos para multiplicar el placer sexual. Para los sajones plantas con apariencia fálica como zanahorias y espárragos ganaron reputación.


La cocina erótica


¡Conquistar por el estómago! Deleitarse con una buena comida no sólo puede hacer que las sábanas se peguen después de una noche de ensueño, sino también que los corazones rotos vuelvan a unirse.


¿Qué hacer para romper con la monotonía? Mimarse el uno al otro preparando una sugerente comida que despierte los sentidos es una original manera de disfrutar del amor y de la vida. Acaba con el estrés y estimula los instintos.


Las bebidas eróticas


La seducción es un arte sublime lleno de magia. Y sólo un verdadero maestro en esta disciplina sabe cómo mezclar los ingredientes, de tal forma que su invitado quede rendido a sus pies.
En conclusión; con efectos misteriosos trasmitidos de generación en generación, en especial los mariscos, el borojó, el guaraná, el chontaduro, los nidos de golondrinas, el semen de animales, los cuernos de rinoceronte, el picante de bachaco culón catara del Amazonas y el ginseng (que es una raíz china) que contiene péptidos que podrían mejorar el bienestar general y la función eréctil. Existe un "síndrome de abuso del gingseng" (SAG) con hipertensión, nerviosismo, diarrea y riesgo de un síndrome de Steven Johnson en casos extremos.


El cuerpo como afrodisíaco


Como se sabe, los animales y los insectos emiten olores naturales que atraen hacia ellos a sus parejas del sexo opuesto. Los científicos llaman feromonas a las sustancias que producen tales olores. Hace pocos meses se descubrió una feromona humana radicada en la transpiración.


Aparentemente, el centro de esta feromona se encuentra en las axilas y en la zona ano genital.


Para aquellos que encuentran muy complicado el trámite de buscar la hierba adecuada, prepararla e ingerirla, tal vez sea útil saber que el cuerpo impregna de aromas las prendas íntimas. Estos aromas sexuales pueden transformarse en poderosos afrodisíacos.


El olor a transpiración, el aroma de los genitales y determinadas sustancias que emanan del cuerpo con características distintas, conforman un universo de olores que predisponen a la práctica del sexo igual que si se trataran del mejor afrodisíaco, la ventaja es que no tienen ningún tipo de contraindicaciones y que para su uso, todo depende del tipo de relación que se establezca en la pareja. Por lo general, los mejores afrodisíacos resultan ser la buena salud, el ejercicio y la ausencia de stress.


"La mente es el afrodisíaco más potente". Personalmente creemos que el verdadero poder está en la mente y que, por lo tanto, si alguien consume determinados alimentos con la convicción de que pueden ayudarlo en su desempeño sexual, los resultados pueden ser los esperados.

El mayor afrodisíaco sexual somos nosotros mismos, y el descubrir y estimular lo que sentimos por otras personas que nos acompañan en las prácticas y dejarnos llevar por nuestro instinto, es la mejor manera de encender el deseo sexual. La imaginación de cada uno puede llevar a conseguir las metas propuestas mejor que cualquier alimento.

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