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domingo, 2 de agosto de 2009

YOGA DEL SEXO ---- El Masaje del Yoni

El Tantra posee una práctica muy hermosa que es el masaje de los órganos sexuales tanto femeninos como masculinos.


La palabra Yoni proviene del Sánscrito y significa literalmente “Espacio Sagrado” o “Templo Sagrado”, y se utiliza para referirse a la vagina por lo que es notable como esta concepción resulta mucho más respetuosa y poética que la de Occidente. En Tantra, el Yoni es contemplado desde una perspectiva de amor y respeto.


El masaje del yoni -que es del que se hablará en esta oportunidad- pretende que la mujer se relaje antes de la unión sexual, que pueda disfrutar del deseo verdaderamente para que se despierten todos su sentidos. Este masaje es muy recomendado pues crea entre la pareja todo un vínculo de intimidad y confianza que hará que la cópula sea más natural. Incluso se recomienda cuando la mujer posee traumas o prejuicios que le limitan sus capacidades sexuales de sentir placer. Por su parte, el hombre experimentará placer al observar las reacciones de pasión de su compañera.


Esta práctica tántrica ayuda a que se liberen muchas tensiones, a que la mujer se adueñe de su cuerpo y a que el hombre la respete. Él estará observando y ese será su único motivo de satisfacción pues no hay retribución, así él estará pendiente únicamente del placer de su compañera y olvidará su propio deseo, por lo que la práctica rompe con el egoísmo que muchas veces afecta la hombre occidental.


En el Tantra, es importante no olvidar que la mayoría de las actividades sexuales son interpretadas y entendidas como rituales, y como cualquier ritual deben llevar su preparación. La preparación del masaje del yoni incluye un delicioso baño para ambos, un espacio íntimo y callado ambientado con música, candelas, incienso, almohadones, aromas, y mucho tiempo. Además, antes que cualquier actividad sexual se recomienda ir al baño. para tener el estómago vacío y ser más liviano.


En el masaje del Yoni hay dos protagonistas: la mujer, que actúa como receptor y su pareja, que actúa como donante. El objetivo de este masaje es que el receptor alcance una relajación con el propósito de que posteriormente pueda experimentar un mayor placer en el transcurso de la relación sexual. El donante experimentará la satisfacción de haber ayudado a su pareja y haberla llevado hasta ese momento de “Gran Despertar”.


El contacto de la pareja se inicia con abrazos, cariños sensuales, intercambio de largas miradas, un reconocimiento del cuerpo de ambos, para provocar un sentimiento de seguridad y por lo tanto la desinhibición de ambos.


Después de esta preparación, la mujer debe acostarse sobre su espalda y apoyar la cabeza sobre almohadones para que pueda mantener contacto visula con su compañero y observar sus genitales. Bajo su cadera, también debe haber un cojín. Sus piernas deben estar totalmente separadas y levemente dobladas, para que los genitales estén bien expuestos y el masaje pueda darse con facilidad.


Por su parte, el hombre deberá sentarse entre las piernas de la mujer, con sus piernas cruzadas o -si se puede- en posición de loto. Antes de iniciar el masaje se debe hacer una sesión de respiración profunda, lo que generará mayor disposición de ambos. La respiración no debe olvidarse, ni siquiera en los momentos de mayor placer. Cuando ella se olvide de hacerlo, su compañero debe recordarselo suave y sutilmente.


El masaje no debe comenzar de primera entrada, sino que primero se deben acariciar otras partes del cuerpo como las piernas, las ingles, los pechos, el estómago, e irse acercando poco a poco al Templo Sagrado, para que ella se vaya acostumbrando a la idea de ser acariciada y vaya asimilando el placer que irá en aumento paulatinamente.


No hace falta decir que este acto puede ser utilizado como preludio de una relación sexual con penetración o, simplemente como un acto sexual en sí mismo, esto deberá ser consensuado en pareja antes de comenzar. También se utiliza para crear un clima de confianza e intimidad entre ambas partes, lo que termina siendo beneficioso para todas las parcelas de la vida en común y no sólo para el sexo.


Antes de comenzar con el masaje propiamente dicho hay que crear un clima de complicidad con abrazos, besos y demás demostraciones de cariño que son necesarias y a las que a veces no prestamos atención. Es muy importante que haya un continuo intercambio de miradas durante todo el proceso.


Es ahora cuando se debe aplicar una pequeña cantidad de lubricante en el monte de Venus para que gotee sobre la parte exterior de la vagina. Se empieza acariciando largamente esta parte externa. Es importante que el donante disfrute dando el masaje y se relaje al igual que el receptor. Se aprieta suavemente el labio externo entre el dedo pulgar y el dedo índice, y se desliza arriba y abajo por toda la superficie de cada labio. Se hace lo mismo con los labios internos. El receptor puede tomar una actitud activa, masajeando sus propios senos, o pasiva, sólo mirando.


En este momento se puede acariciar el clítoris con círculos a derecha e izquierda y apretándolo entre los dedos pulgar e índice.Lenta y cuidadosamente se introduce el dedo corazón de la mano derecha (debe ser ésta por la polaridad en Tantra) en el interior del Yoni. El donante puede explorar en este momento el interior del “Templo Sagrado” masajeándolo suave pero concienzudamente en todas direcciones. Con la palma de la mano hacia arriba se dobla el dedo haciendo contacto con una zona esponjosa bajo el hueso púbico detrás del clítoris. Se habrá alcanzado el punto G o sagrado en Tantra. El receptor puede sentir urgentes ganas de orinar, dolor o placer, cada mujer es diferente. El dedo continúa moviéndose y explorando esa parte, variando la presión y la velocidad. Ahora es el momento de introducir, si el receptor acepta, el dedo anular, con lo que habrá dos dedos dentro del Yoni. Además se puede seguir estimulando el clítoris con el dedo pulgar.


En este momento y según el Tantra se estará sujetando uno de los misterios del Universo en la palma de la mano.


Durante todo este tiempo la mano izquierda del donante puede estar acariciando y masajeando el cuerpo del receptor. Si se opta por estimular el clítoris con esta mano deberá hacerse con el pulgar, apoyando el resto en el monte de Venus. Acariciar los genitales del donante podría desviar la atención y concentración del receptor, verdadero protagonista del masaje. En el caso de que el receptor experimente un orgasmo, puede seguirse con el masaje para intentar “montar la ola”, que en Tantra es una sensación multiorgásmica, pero no es fácil de conseguir y puede requerir años de experiencia.Cuando el receptor lo desee, el masaje del Yoni habrá concluido, en ese momento se retira la mano lenta y cuidadosamente disfrutando de la sensación de relax e intimidad.

Un Camino Espiritual de Éxtasis EL TRANTA


PARTE II


La sexualidad da origen al milagro de la vida, es mediante ella que la creación es posible, y es por eso que aunque lo negamos, la sexualidad rige gran parte de nuestro mundo.


Ahora, no se sabe desde cuando, pero hubo un momento en que los seres humanos se separaron de una visión integral del sexo, y se volvió sólo una forma física de obtener placer, y el medio para tener bebés, dejando de lado todas las implicaciones espirituales.


Sin embargo, en el Oriente hubo una cultura que guardó esta tradición, donde la sexualidad era todo un camino para elevarse, trascender y alcanzar un despertar total mediante el cual se relaciona con el universo entero.


La disciplina que recupera y guarda con celo todo el conocimiento y las técnicas de sexualidad espiritual se ha conocido por siglos como Tantra. De esta forma, la sexualidad era todo un ritual para esta cultura, y se comprendía como una expresión de unión.


El Tantra era y es el rendimiento total y el abandono de cualquier condicionamiento cultural, mental e incluso emocional, de manera que la energía del universo regrese a nosotros y podamos verdaderamente ser libres.


Cuando las culturas se fortalecieron, se asentaron y se instituyeron como patriarcales, tal conexión se fue olvidando. Llegó la cultura judía y otras religiones monoteístas que vieron en el sexo todo un sistema de prohibiciones, en tanto era animal y alejaba de Dios.


Hoy en día, las formas orientales de sanación, el yoga, el Feng Shui y otras disciplinas que tienen una forma diferente de adquirir y enfocar la energía tienen un gran auge en Occidente.


No obstante, la energía sexual sigue relegada únicamente a los tántricos. Esta energía resulta ser la más poderosa que tiene el ser humano para alcanzar la divinidad e incluso la inmortalidad, según dicen aquellos que se han formado con las ideas tántricas.


La energía sexual funciona en el tantra como iniciador del Kundalini: la fuerza de energía biológica del cuerpo, y la funde con la energía universal del Todo. Esta unión con la Totalidad se conoce por muchos nombres en diversas tradiciones orientales, tales como Nirvana, Samadhi, o simplemente Divinidad.


Ahora bien, hay muchas diferencias entre todas estas tradiciones y no deben ser equiparadas. Por ejemplo, el Taoismo busca esta plenitud mediante la absorción de la energía, mediante el traslado de la energía externa a nuestro interior. El Tantra, por el contrario aboga por la liberación de esa energía y para eso sirve el sexo.


La razón por la que el Tantra tiene ese afán de liberación es la creencia de que no tiene sentido aferrarse a nada, si existe la eternidad, pues nos estaríamos aferrando a un pedacito de esa eternidad, teniendo la posibilidad de abarcarlo todo.